Si, ese chico al otro lado de la mesa que te hace carantoñas con los ojitos, puede ser el hombre de tu vida. Pero tú te resistes a querer meterlo dentro. ¿es temor? ¿es un gran deseo de tiempo atrás reprimido por ti misma? ¿son anhelos de una anterior relación?
No. Sólo es amor. Y según dice él, del puro.
Y encima, me compra chocolate.