No estoy de acuerdo, pero muchas veces te sientes así.
Foto: una tarde Alicantina
2 comentarios:
Anónimo
dijo...
Gracias por la explicación, Sara. No tiene importancia. Así que lo olvidamos. Mejor hablar de nuestros blogs o tratar de conocernos. La amistad es un tesoro. Espero que te gustara mi desván y que vuelvas siempre que te apetezca. Ya sabes donde tienes tu casa. Un beso y mucho ánimo con tus movidas. Hay que vivir donde uno cree que va a ser feliz, por lo que si tanto te gusta Cataluña, mi consejo es que seas valiente y te busques algo allí. Piensa siempre en ti y en tus intereses. Cuídate. Hasta pronto. Por cierto, muy buena la frase, pero un poco pesimista. Je, je, je.
Yo tampoco estoy de acuerdo con ella. Decimos que es esto o lo otro y nos referimos al mundo... él no tiene culpa de nada, pero sí las personas que lo formamos, la sociedad que hemos creado y en ella estamos, viviendo como si fuera la vida en su totalidad, y quizás es un mero reflejo que enseña solo una diminuta parte de lo que somos como seres humanos. Supongo que por ello, el optimismo, junto con ir descubriéndose, es luz en este aparente tedio de caminar, y así encontrar no lo que nos preguntamos desde la mente, sino desde el corazón. Saludos
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Gracias por la explicación, Sara.
No tiene importancia. Así que lo olvidamos.
Mejor hablar de nuestros blogs o tratar de conocernos.
La amistad es un tesoro.
Espero que te gustara mi desván y que vuelvas siempre que te apetezca.
Ya sabes donde tienes tu casa.
Un beso y mucho ánimo con tus movidas.
Hay que vivir donde uno cree que va a ser feliz, por lo que si tanto te gusta Cataluña, mi consejo es que seas valiente y te busques algo allí. Piensa siempre en ti y en tus intereses.
Cuídate. Hasta pronto.
Por cierto, muy buena la frase, pero un poco pesimista. Je, je, je.
Yo tampoco estoy de acuerdo con ella. Decimos que es esto o lo otro y nos referimos al mundo... él no tiene culpa de nada, pero sí las personas que lo formamos, la sociedad que hemos creado y en ella estamos, viviendo como si fuera la vida en su totalidad, y quizás es un mero reflejo que enseña solo una diminuta parte de lo que somos como seres humanos. Supongo que por ello, el optimismo, junto con ir descubriéndose, es luz en este aparente tedio de caminar, y así encontrar no lo que nos preguntamos desde la mente, sino desde el corazón.
Saludos
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