sábado, 1 de noviembre de 2008

Aveces, tirarse al vacío es lo mejor.
Quién me dijo que no iba a ser feliz durante los meses que duró nuestro verano.
A veces, tirarse al vacío se convierte en una costumbre.
Hoy veo que estás feliz y que quizá era lo que necesitbas, viajar a Florencia y darte cuenta de que sí la querías tanto como yo créia que te quería a ti.
A veces, tirarse al vacío es lo último que haces.
A veces, tirarse al vacío, no es la opción.

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