viernes, 29 de mayo de 2009

Llegó un momento en el que ella veía cosas en los espejos.En la siesta, aparecía su prima, la que robaba.La veía reflejada en el espejo y se incorporaba para guardar todas sus pertenencias más preciadas.Me contaba cuentos de princesas y de tesoros que nunca debiera dar a ningún varón que me me enseñara sus trucos de magia."´Tú, como todas las mujeres, tienes tu don más preciado, que te intentarán robar.Consérvalo hija, pues es lo único que te pertenece".

Con cinco o seis años, yo no sabía ni de qué estaba hablando mi abuela, pero con el tiempo, lo comprendí. ´
Un día, se puso a escribir lo que le pasaba.Se empezaba a encontrar diferente, ya no era la misma mujer feliz, sonriente...

Y pasaron los años, y ahora todo es diferente.La que ya no se entera ni de qué hablo es ella.Triste final, para un cuento tan bonito.

1 comentario:

José María dijo...

Dicen por ahí que sólo los chimpancés, los gorilas y los delfines ser econocen en un espejo. Me pregunto en qué estadio de esa enfermedad uno empieza a ver a otros en su imagen.