-Si es que es así, por mucho que no quieras reconocerlo siempre te gustaron los chicos con la boca bonita; más bien con los dientes en su sitio.(
vuelve a darle una calada al cigarrillo) y este además los tiene blanquitos. Impolutos.
Sonrío forzando la boca para que se vean que yo los tengo más blancos y más bonitos que él.
-Tienes razón. ¿Y de las manos?¿Qué hay de las manos?
-Eso déjalo para más adelante, sería demasiado almodovariano.
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