jueves, 4 de septiembre de 2008

Cuando el sol decidió esconderse,
yo volví a tus libros
y tú a mi ginebra.

1 comentario:

Emig dijo...

Parece que nunca estamos libres del todo, ni tampoco libres de verdad... aunque nadie vea las cadenas, están, existen y son... y los días hacen que estas permanezcan. Cuando alguien intentó el recuerdo... ¿le gustaban las cadenas? ¿Y las sensaciones? ¿son alas o cadenas?
Quizás leer o beber sean dos opciones válidas, an fin y al cabo... aunque prefiero la frambuesa y el vino...

Besos, esotérica escritora...